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No es fracaso es la realidad del deporte en un país en crisis soloremo2.gif (3825 bytes)
LA VOZ - Zárate.- A solo tres días de la finalización de los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, el deporte argentino se debate entre sensaciones opuestas. De una semana a otra el exitismo le ganó la pulseada a la realidad.

No es que estamos bien, ahora que el hockey sobre cesped y el voleibol,cuenta con chance de sumar nuevas medallas.

Diríamos, que seguimos muy mal. Las potencias del deporte mundial nos volvieron a mostrar nuestra propia realidad. Que es muy pobre y con muchas necesidades.

Pero ésto no es nuevo. Cada cuatro años sucede siempre lo mismo y no hay cambios de parte de quienes deben proyectar políticas deportivas.

La semana anterior, cuando solo Espínola había subido al podio (sin dudas por mérito personal), ya se hablaba de fracasos.

Esta semana los exitos del hockey y del voleibol han tapado algo ese término.

Resultado que era por cierto esperado si tenemos en cuenta la realidad de un país, como la Argentina, con muchas necesidad y urgencias en distintos campos, algunos mas prioritarios que el deporte para una nación, como la educación y salud.

Eso sin mencionar la falta de propuesta laboral que condiciona a sus habitantes.

En ésta realidad, en éste presente no era posible esperar otro resultado que el que se está obteniendo en Sydney. Mucho menos en competencias como son los Juegos Olímpicos donde está el máximo nivel del deporte.

No es casualidad que los países potencias en todo sentido, también lo sean en los deportes y se encuentren en lo alto del medallero.

En nuestra zona, las competencias de remo fueron seguidas con especial interes ya que estaba presente el campanense Sergio Fernández.

Ninguno de los botes argentinos alcanzaron superar la final "C" y eso sí que ha sido fracaso. Atletas como la dupla Garisoaín-Peguri, que viajaron tres meses antes a Europa a prepararse y que tenían importantes sponsors a nivel nacional, no lograron los resultados obtenidos.

Lo mismo sucedió con Sergio Fernández, el singlista de Argentina, que vió como la realidad superaba su esfuerzo que, a los 33 años, parece más cerca del retiro que de continuar en plena competencia.

El deporte amateur del país no fracasó en Sydney. Expuso sus limitaciones. Mostró su verdadera imagen. En última instancia, se encontró con una realidad que es la nuestra, la de un país que está en crisis en todo sentido....

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